Tras
las rejas que les impedían entrar a la Plaza de Armas, Gio Infante, presidente
del Movimiento Homosexual de Lima, profesaba que “todos los peruanos tenemos el
mismo derecho a transitar y besarnos en la Plaza de Armas, según la ley”, sea
cual sea su orientación sexual. Como desde hace tres años,
la fecha de la campaña “Besos contra la homofobia” había llegado y diferentes
activistas llegarían a la Plaza de Armas para armar una “besatón”, tal y como
lo hacen las parejas heterosexuales en cualquier espacio público. Sin embargo,
las cosas no quedaron ahí: los activistas señalaron que no solo se les impidió
el ingreso, sino que fueron agredidos de forma matonesca e incluso con bombas
lacrimógenas.
Según
Gio Infante, el jefe del destacamento policial, apellidado Garabito, señaló
que el cierre de la Plaza era “una orden del Ejecutivo, pregúntenle al
Presidente”, mientras, dejaba ingresar a grupos de católicos con carteles
contra los derechos de las personas lesbianas, transexuales, gays y bisexuales
(LTGB). Asimismo, Infante señaló
a La República que la comunidad LTGB vale poco para el Estado:
“(…) La Policía Nacional del Perú sigue siendo usada para violentar a las personas homosexuales (…) Para Humala y nuestros gobernantes, aún habemos peruanos que valemos menos y somos vistos como cualquier cosa menos seres humanos (…) Vamos a venir todos los años, si quieren todos los años nos podrán cerrar la plaza, igual vamos a besarnos y cada vemos seremos más los que iremos perdiendo el miedo”
Por
otro lado, los Católicos que estaban en la Plaza de Armas, señalaron que ellos
sí pudieron entrar porque todos
los sábados tienen permiso de ir a rezar el rosario, además, explicaron que
la Catedral es una propiedad privada que pertenece al Arzobispado y por lo
tanto, el permiso no les podía ser denegado. La República conversó con Nancy Freundt, directora
de CEPROFARENA, quien se
encontraba en la Plaza de Armas y explicó lo siguiente:
“En base a nuestra fe pensamos que esas demostraciones de afecto apasionadas pertenecer al ambito de lo intimo y no deben ser realizadas en público, ni por heterosexuales, ni por homosexuales. Porque los matrimonios católicos tampoco se dan besos apasionados frente a las iglesias ni dentro de ellas”Finalmente, señaló que el año pasado la misma manifestación terminó con un homosexual bajándose los pantalones exponiéndose frente a los niños y “eso no es amor, eso es vulgaridad”
Reportaje
en ATV:
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